alguna vez quise amar a algo lejano,
caminar por la arena y mirar las montañas escarpadas,
perderme entre verdes y volver.
- - -
hubo una vez que cerré los ojos para no abrirlos más
y no busqué. me sumergí en el agua,
contuve la respiración y me paralicé.
las luces me molestaron en los ojos,
el corredor estrecho, las escaleras de subida.
sentí el aliento de alguien más rozarme las mejillas,
reí.
justo cuando iba a resbalar, me sujetaron.
volví a caminar, empecé a correr...
los recuerdos velados me persiguieron y me alcanzaron.
desde entonces, el tiempo se nos ha ido entre caminos:
otros cielos, las trochas, el silencio.
el tiempo juega con nosotros y vamos perdiendo.
intentamos correr y escondernos, vamos al trote;
pero la vida tiene otros panoramas y nosotros estamos al vaivén.
el don de fluir, ser agua, dejarse ir.
pronto amaré algo lejano, volveré a vivir en la distancia,
procuraré coincidir y no perder la cabeza.
mantendré el control aunque el futuro me lleve ventaja.
bailo en una pista grande, voy al compás,
no me piso el vestido, sigo la cadencia.
si cierro los ojos suavemente, lo veo.
solo puedo sonreír.
domingo, 20 de octubre de 2013
lunes, 1 de abril de 2013
formas de sentirse enferma
yo voy a decirte varias cosas...
una es que el mar nos espera, todavía.
viene y va, va y viene y sigue ahí, esperándonos.
hasta el día en que nos adentremos en sus aguas, hasta que sintamos la sal...
otra es que las montañas son tan verdes que a veces las confundo.
verde que fuera el cielo, verde que fuera el pelo, verde que fuera el corazón.
la tercera es decirte que las calles murmuran cosas que yo no puedo entender.
he perdido la costumbre de escucharlas, porque antes tenía amigos que iban conmigo.
ahora estoy sola y las paredes se crecen a mi paso y me atemorizan.
lo único que quiero es salir corriendo, escabullirme, esconderme, gritar.
quiero decirte que los escalofríos me recorren desde la punta de los pies hasta la coronilla.
los escalofríos me enfrían los dedos pero yo escribo rápido para calentarme.
quiero que el sol me abrigue, como abrigan en el norte el agua para el aguadepanela.
esta fiebre me está consumiendo, será por eso que te veo en destellos,
que en la comisura de los labios se me quedan las vocales.
quizás por eso sueño con los ojos abiertos con canciones que bailan en mi cabeza.
los demonios de disney jamás fueron tan reales, al aprendiz se le escaparon las escobas.
saldré a la calle. no tengo nada que perder.
tú no estás y las paredes no me pueden coger.
una es que el mar nos espera, todavía.
viene y va, va y viene y sigue ahí, esperándonos.
hasta el día en que nos adentremos en sus aguas, hasta que sintamos la sal...
otra es que las montañas son tan verdes que a veces las confundo.
verde que fuera el cielo, verde que fuera el pelo, verde que fuera el corazón.
la tercera es decirte que las calles murmuran cosas que yo no puedo entender.
he perdido la costumbre de escucharlas, porque antes tenía amigos que iban conmigo.
ahora estoy sola y las paredes se crecen a mi paso y me atemorizan.
lo único que quiero es salir corriendo, escabullirme, esconderme, gritar.
quiero decirte que los escalofríos me recorren desde la punta de los pies hasta la coronilla.
los escalofríos me enfrían los dedos pero yo escribo rápido para calentarme.
quiero que el sol me abrigue, como abrigan en el norte el agua para el aguadepanela.
esta fiebre me está consumiendo, será por eso que te veo en destellos,
que en la comisura de los labios se me quedan las vocales.
quizás por eso sueño con los ojos abiertos con canciones que bailan en mi cabeza.
los demonios de disney jamás fueron tan reales, al aprendiz se le escaparon las escobas.
saldré a la calle. no tengo nada que perder.
tú no estás y las paredes no me pueden coger.
martes, 12 de febrero de 2013
die dunkelheit
cuando las luces se apagan quedan dos bocas bailando en la oscuridad.
y quedan recuerdos oscuros. quedan imágenes borrosas, porque la vida se vive sin gafas.
quedan manos que jugaron a encontrarse, que jugaron a esconderse, que no se dejaron sacar.
las hojas en blanco se acumulan en el libro de las historias.
hay historias que es mejor pintar. el registro visual es más fuerte que las palabras.
las palabras son como burbujas de jabón. no tienen fuerza, son transparentes.
esas palabras se pierden en momentos, se elevan y se confunden con los árboles.
no pueden agarrarse del pasto ni de los postes ni alcanzar la banca del parque.
los recuerdos conducen a la oscuridad, al frío mañanero, al alba.
we don't need the city streets.
we don't need this empty spaces.
we don't need words.
no hay cuerpos, solo bocas. no hay voces ni miradas.
apenas dos bocas.
y quedan recuerdos oscuros. quedan imágenes borrosas, porque la vida se vive sin gafas.
quedan manos que jugaron a encontrarse, que jugaron a esconderse, que no se dejaron sacar.
las hojas en blanco se acumulan en el libro de las historias.
hay historias que es mejor pintar. el registro visual es más fuerte que las palabras.
las palabras son como burbujas de jabón. no tienen fuerza, son transparentes.
esas palabras se pierden en momentos, se elevan y se confunden con los árboles.
no pueden agarrarse del pasto ni de los postes ni alcanzar la banca del parque.
los recuerdos conducen a la oscuridad, al frío mañanero, al alba.
we don't need the city streets.
we don't need this empty spaces.
we don't need words.
no hay cuerpos, solo bocas. no hay voces ni miradas.
apenas dos bocas.
viernes, 25 de enero de 2013
fin de semana
es viernes, ya casi mediodía. hace frío y parecen las 8 de la mañana apenas.
ha sido una semana triste y supongo que así deben acabarse estas semanas, con nubes, con viento.
tengo ganas de hacer una pataleta pequeña, de volver a llorar y repasar lo que ya he llorado.
tristeza y tedio es lo que genera semanas como estas. porque uno no entiende la muerte, ni la ausencia, ni la cama vacía por la noche ni el clóset con ropa que no volverá a ser usada.
porque uno no entiende que el jueves íbamos a intentar cocinar algo y el viernes iríamos a bailar y luego a dormir juntos. pero ahora nos limitamos a hablar a las 7 de la noche.
porque uno no entiende cómo se escriben cosas tan lindas pero tan inútiles. porque las ganas se quedaron atoradas y recordar esos momentos, es recordar que perdimos. es sentir el fracaso.
porque uno no entiende cómo tantos afectos están tan lejos y no pueden venir a celebrar el cumpleaños y no pueden venir a cine el sábado y a almorzar el jueves.
porque uno no entiende por qué se llora a las 11:48 de la mañana como si la vida no fuera interesante y llena de sorpresas gratas y de caminos con sol y vacas al otro lado de la alambrada.
porque hay muchas cosas que no se entienden y se quedarán así. sin respuesta. sin sabor. en viernes.
ha sido una semana triste y supongo que así deben acabarse estas semanas, con nubes, con viento.
tengo ganas de hacer una pataleta pequeña, de volver a llorar y repasar lo que ya he llorado.
tristeza y tedio es lo que genera semanas como estas. porque uno no entiende la muerte, ni la ausencia, ni la cama vacía por la noche ni el clóset con ropa que no volverá a ser usada.
porque uno no entiende que el jueves íbamos a intentar cocinar algo y el viernes iríamos a bailar y luego a dormir juntos. pero ahora nos limitamos a hablar a las 7 de la noche.
porque uno no entiende cómo se escriben cosas tan lindas pero tan inútiles. porque las ganas se quedaron atoradas y recordar esos momentos, es recordar que perdimos. es sentir el fracaso.
porque uno no entiende cómo tantos afectos están tan lejos y no pueden venir a celebrar el cumpleaños y no pueden venir a cine el sábado y a almorzar el jueves.
porque uno no entiende por qué se llora a las 11:48 de la mañana como si la vida no fuera interesante y llena de sorpresas gratas y de caminos con sol y vacas al otro lado de la alambrada.
porque hay muchas cosas que no se entienden y se quedarán así. sin respuesta. sin sabor. en viernes.
domingo, 11 de noviembre de 2012
como si a despedirnos nos hubieran enseñado.
antes que a saludar, deberían enseñarnos a decir adiós.
todos los días le estamos diciendo adiós a alguien...
de algo nos desprendemos... algo se nos pierde.
nos vamos deshaciendo de nosotros mismos,
de lo que alguna vez pensamos que seríamos para siempre.
en la vida todo se aprende, desde amarrarse los cordones hasta tirar del gatillo.
díficil darse cuenta que lo que más cuesta aprender son las cosas que uno cree
que ya ha aprendido: separarse, dejar un lugar, aceptar la muerte, asumir las
decisiones... como si la vida no fuera suficientemente matizada y llena de caminos
como para que la primera vez que uno dice adiós duela tanto como la última.
las calles guardan nuestras andanzas; los muros, nuestras conversaciones.
como si el recuerdo nos salvara de la nostalgia, de la tristeza.
los espacios significan por lo que ha dejado de ser. antes, ni cuenta nos dábamos
de lo que las luces de la ciudad intentaban decirnos.
es sábado a la noche, no ha llovido... el tiempo pasa lento, cosas han de venir.
es sábado... ¿dónde están ustedes? ¿dónde estoy yo?
que el cielo las abrigue y sus pies marquen los caminos que luego han de recordar.
antes que a saludar, deberían enseñarnos a decir adiós.
todos los días le estamos diciendo adiós a alguien...
de algo nos desprendemos... algo se nos pierde.
nos vamos deshaciendo de nosotros mismos,
de lo que alguna vez pensamos que seríamos para siempre.
en la vida todo se aprende, desde amarrarse los cordones hasta tirar del gatillo.
díficil darse cuenta que lo que más cuesta aprender son las cosas que uno cree
que ya ha aprendido: separarse, dejar un lugar, aceptar la muerte, asumir las
decisiones... como si la vida no fuera suficientemente matizada y llena de caminos
como para que la primera vez que uno dice adiós duela tanto como la última.
las calles guardan nuestras andanzas; los muros, nuestras conversaciones.
como si el recuerdo nos salvara de la nostalgia, de la tristeza.
los espacios significan por lo que ha dejado de ser. antes, ni cuenta nos dábamos
de lo que las luces de la ciudad intentaban decirnos.
es sábado a la noche, no ha llovido... el tiempo pasa lento, cosas han de venir.
es sábado... ¿dónde están ustedes? ¿dónde estoy yo?
que el cielo las abrigue y sus pies marquen los caminos que luego han de recordar.
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viernes, 7 de septiembre de 2012
midnight city
*hurry up! we're dreaming*
--waiting in a car
waiting for a ride in the dark--
--the city is my church
it wraps me in the sparkling twilight--
odiar la ciudad, sentir repulsión, verla fea, llena de charcos, nublada. querer largarse. hacerlo.
coger camino un sábado a las 11pm. autopista norte, rumbo sin rumbo. cantar. bajar las ventanas. odiar la ciudad.
volver a las mismas calles. volver a la noche. caminar entre basura y olor a orínes. esta ciudad.
callejear, embriagarse con vino, viento helado y pasos.
escuchar todos los ruidos del ruido, el aire del silencio.
volver. odiar la ciudad. amar la ciudad. esta ciudad.
*hurry up! we are walking on a dream*
--waiting in a car
waiting for a ride in the dark--
--the city is my church
it wraps me in the sparkling twilight--
odiar la ciudad, sentir repulsión, verla fea, llena de charcos, nublada. querer largarse. hacerlo.
coger camino un sábado a las 11pm. autopista norte, rumbo sin rumbo. cantar. bajar las ventanas. odiar la ciudad.
volver a las mismas calles. volver a la noche. caminar entre basura y olor a orínes. esta ciudad.
callejear, embriagarse con vino, viento helado y pasos.
escuchar todos los ruidos del ruido, el aire del silencio.
volver. odiar la ciudad. amar la ciudad. esta ciudad.
*hurry up! we are walking on a dream*
jueves, 12 de julio de 2012
a mí, la boca me quedó doliendo cuando te volví a apretar, cuando el
pulso se me fue y quise volverme arena para que el viento me regara
donde mejor creyera. me fui yendo, me fui esparciendo como hollín; fui
recorriendo las calles, las ventanas, las sillas de los parques. en
algún momento me detuve en una estatua fea y rayada. me sentí cansada,
con las ganas perdidas, sin aliento, sin memoria.
me quedé ahí, pasmada. sin movimiento, sin reflejos, sin interés. cerré los ojos y en el reverso escuché voces dulces como venidas de un estanque. cantaban pero yo no les entendía, estaba concentrada intentando ir a lo más oscuro, al fondo, donde no se ve. las voces cantaban en morado y verde, en amarillo y café. los colores me perseguían en el camino pero yo andaba más rápido. mis pies no tocaban el piso, teníamos afán. y el amarillo casi me alcanzaba, hacía el intento, gritaba con voz grave y yo no respondía. intentaba agarrarme pero yo lo esquivaba, huía sin sudar. y todo me olía a sonrisa, a consuelo.
el reverso es una vía ancha, profunda, con canela y vainilla. sin viento. sin mar.
me quedé ahí, pasmada. sin movimiento, sin reflejos, sin interés. cerré los ojos y en el reverso escuché voces dulces como venidas de un estanque. cantaban pero yo no les entendía, estaba concentrada intentando ir a lo más oscuro, al fondo, donde no se ve. las voces cantaban en morado y verde, en amarillo y café. los colores me perseguían en el camino pero yo andaba más rápido. mis pies no tocaban el piso, teníamos afán. y el amarillo casi me alcanzaba, hacía el intento, gritaba con voz grave y yo no respondía. intentaba agarrarme pero yo lo esquivaba, huía sin sudar. y todo me olía a sonrisa, a consuelo.
el reverso es una vía ancha, profunda, con canela y vainilla. sin viento. sin mar.
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