"la vida es como debe ser..."
tantas palabras que quedan escritas y luego se olvidan,
tanto lo que se dice, lo que se grita, lo que se calla.
abrir la boca para escupir la d, la t, la w, la j, la q, la e...
todo el tiempo que invertimos en hacernos entender,
en esperar que la otra persona descifre el mensaje, lo procese.
el tiempo que se nos va en escuchar a los demás,
en prestar atención a historias ajenas.
***
contengo la rabia para no enredarme la lengua,
para no morderme los labios cuando intente decir.
cuando quiera explicar que las cosas no eran así,
que iban a ser mejores.
una de mis casas se ha ido. la del corazón.
me quedan en los ojos los paisajes:
el verde de las montañas y el rojo de las colinas;
el azul aguamarina de los mares profundos,
las rocas amarillas y las naranjas colgando de los árboles.
me quedan nuestras propias historias,
los mundos que inventamos, las batallas que ganamos.
me quedan sus suspiros y su olor,
su calma y su sonrisa.
se quedan conmigo las cosas que aprendí,
lo que mejoré, lo que compartí.
y todavía quedan estas palabras que intentan arrancar la pesadumbre
y dar sosiego. que se mueven al vaivén de la música,
que tararean, que vacilan y se desprenden u n a a u n a . . .
pero al fin de cuentas las palabras no sanan, no rescatan, no alivian...
están ahí para ser dichas y escuchadas, para volver sobre ellas,
una y otra vez, una y otra vez.
son estas palabras que me condenan y me atan,
me liberan y me consienten,
me hablan desde cerca y me susurran desde lejos.
son estas palabras, las mismas, las que están aquí,
conmigo,
para hacer esto todo más llevadero.
a mar.
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