lunes, 2 de mayo de 2011

lo que quiero hoy

hoy, de verdad verdad, lo único que quiero es una presencia real, alguien cercano, alguien con quien sentarme en un banco y ver la gente. y quiero que dicha presencia real me dé unas palmaditas en la espalda y me diga "tranquila, todo va a estar bien. tú puedes, tú lo vas a lograr. cualquier cosa que necesites, yo te ayudo". eso quiero.

quiero que esas palmaditas en la espalda se conviertan en un incentivo, en un vientico refrescante, en un aliento que me haga ver que de verdad las cosas no son tan difíciles como parecen y que, de todas formas, aunque no exista tal presencia, yo sí puedo y espero lograrlo.

desde hace tres meses he estado evitando las responsabilidades reales porque en el fondo tengo miedo y quisiera que alguien me mostrara el camino o me dijera "ve por aquí que es más seguro". porque a veces me da por pensar que yo sola no puedo y que esto me va a quedar grande. por eso tengo miedo y por eso quisiera esas palmaditas y esa presencia y ese banco. no obstante, como sé que nada de eso puede evitarme tomar decisiones y enfrentarme a lo que me espera, terminaré de escribir esta entrada y después de recostarme unos minutos en mi cama, volveré a la pantalla y comenzaré a organizar los asuntos que me asustan y que ahora me urguen y que no puedo evitar.

al menos tengo que decir que lo intenté. no me puedo quedar a mitad del camino, porque el camino vaya que si es largo como para desistir sin haber empezado.

1 comentario:

Akeronte dijo...

Hay veces que necesitamos de eso que llamamos contacto. Dos miradas, dos pieles, dos voces sin intermediarios.