empezamos otro año.
me siento más serena, más tranquila. sí, tal vez igual de sola pero como con más ganas de afrontarlo y de que las ausencias no me duelan. con ganas de regocijarme en el cariño que los niños me brindan, en el calor que esta familia –aunque no sea mía- me ofrece.
hoy volví al bosque y como el oso, estoy contenta de verdad. ningún árbol tiene hojas, pero la nieve se ha ido y por lo menos se ve el camino y algunos matorrales. los perros corrían, también había jinetes montando sus caballos. faltaban las ardillas rojas.
empezamos otro año. no estamos juntos.
todavía respiro. y aguanto unos segundos debajo del agua. no sé volar pero puedo correr.
el alemán se me irá metiendo por las venas.
uno está dónde tiene que estar y con la gente que debe. nada pasa porque sí.
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